Santa Teresa de Jesús, se levantó para lograrlo

 

 

En vísperas de la celebración de Santa Teresa de Jesús —conocida como Santa Teresa la Grande—, vale la pena recordar la vida y el legado de esta gran Doctora de la Iglesia. Su experiencia no solo es un referente espiritual, sino también una guía sobre cómo definir metas ambiciosas, vencer la resistencia interna y perseverar hasta alcanzarlas.

Teresa nació en Ávila, España, en 1515. Desde niña mostró un carácter apasionado, una imaginación viva y una profunda sensibilidad religiosa. A los doce años perdió a su madre, una experiencia que marcó su vida. A los veinte años ingresó en el convento carmelita.

Su historia estuvo marcada por enfermedades, dificultades y luchas interiores. Fue una mujer culta, práctica, sociable y determinada, capaz de combinar una profunda vida de oración con una extraordinaria capacidad para emprender proyectos. Impulsó la reforma del Carmelo y fundó numerosos conventos.

Sin embargo, su vida espiritual no estuvo exenta de dificultades. En sus escritos, Teresa relata la tensión que experimentaba entre su deseo de entregarse plenamente a Dios y su apego a las relaciones, las distracciones y los gustos del mundo. Tuvo un encuentro con la imagen de un Cristo encarnecido, la conmovio tanto que se arrojó al suelo y en oración le pidio fuerza para cambiar y que no se levantaría de allí hasta recibirla. A partir de este momento Teresa empieza a desapegarse de sus distracciones y relaciones vanales.

Su historia nos enseña que el éxito y la transformación no suceden de la noche a la mañana, ni están libres de contradicciones. Lograr nuestras metas requiere la humildad de revisar nuestras intenciones, la valentía de aceptar nuestros fallos y la disciplina de volver a empezar cuantas veces sea necesario. Los grandes cambios en la vida no se alcanzan con meros deseos; exigen perseverancia, decisiones concretas y la flexibilidad para corregir el rumbo cuando nos desviamos.

Teresa es el vivo ejemplo de que tener metas altas requiere un proceso progresivo y consciente. En su honor, hoy es un día perfecto para pasar de la intención a la acción. Lograr lo que nos proponemos exige responder con claridad… estas preguntas te pueden ayudar a dar este primer paso:

* ¿Qué objetivo concreto quiero lograr?
* ¿Cuáles son los pasos inmediatos?
* ¿Cómo voy a evaluar mi progreso?
* ¿Cómo puedo poyarme en mi fe para no rendirme?

Igual que Santa Teresa, recordemos que no caminamos solos, pero la ayuda divina no anula nuestra responsabilidad: el primer paso y la determinación de no levantarse hasta lograrlo, siempre dependen de nosotros.

Mtra. Araceli Lopez

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